el “objeto-recuerdo” esta intrínsecamente ligado al viaje en dos dimensiones, la económica y la simbólica. Aunque la dimensión antropológica del souvenir como objeto que te permite aprehender del momento extraordinario del viaje y llevártelo al ordinario, el tiempo del trabajo y la rutina. Esa acumulación de absurdos objetos fabricados en la china hacinados en mesas que exhiben la mercadería del viaje. El souvenir religioso, llevado a lo Kitsch, vulgarizados por la producción industrializada. Una sombra de pérdida de autenticidad, si el souvenir es aquello que pretende representar e identificar el lugar queda de manifiesto el tipo de territorio estamos situados.





















